La mayoría de las personas no toleran niveles elevados de sodio en la sangre.
A medida que el sodio se acumula, el cuerpo retiene agua para diluirlo. Esto aumenta el líquido alrededor de las células y el volumen de sangre en el torrente sanguíneo.
El aumento del volumen sanguíneo supone una mayor carga para el corazón y más presión sobre los vasos sanguíneos. Esto provoca hinchazón, hipertensión y un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares.
Por eso, incluso una pequeña reducción en el consumo de sal puede aportar importantes beneficios para la salud.